Un instrumento sombrío y alejado de Dios

Hemos descubierto algo muy revelador, hermanos. Los lectores más fieles de este santo espacio católico sabrán que hace más de tres años publiqué un artículo de investigación católica que hablaba acerca del satanismo en el bajo.

Ese artículo, como he dicho anteriormente, fue el resultado de una larga investigación católica. Muchos hermanos creen que ese artículo fue el final de la búsqueda de satanismo en la música, pero debo decirles que no fue así. Durante la tarde del sábado, un colaborador de mi equipo me llamó para avisarme que había descubierto un viejo libro en la biblioteca de su abuelo, recientemente fallecido.

—¿Qué es? —pregunté extrañado— ¿Un incunable de la Biblia que tu abuelo compró cuando era joven?

—No —me respondió—: Es un libro que tiene observaciones muy precisas acerca del contrabajo. Parece que es el padre del bajo, y primer portador del virus del satanismo en la música.

¡Sálvame, Jesús! Eso fue lo que dije. Sin esperar ni un segundo más, le pedí que me dejara ver el libro, si era posible, esa misma tarde. Y así fue.

Llegué a su casa. La esposa de mi amigo abrió la puerta y me ofreció un vaso de agua que rechacé arguyendo que no acababa de correr una maratón, y que a un católico como yo se lo recibe con un vaso de vino de misa. Luis O. Quette, mi amigo, colaborador y compañero de largas noches de investigaciones católicas, me miró muy avergonzado y me pidió que perdonara esa falta de respeto.

Fuimos directamente a la biblioteca que otrora perteneció a su abuelo y nos sentamos para leer aquel extraño libro que el tiempo había teñido de un color amarillento. Me sorprendió su título: «Ética del contrabajo». Este título estaba acompañado por el dibujo de un hombre que llevaba un contrabajo en su hombro y una escopeta en la mano izquierda.

Estábamos muy atentos a las palabras de ese libro de 1942 cuando una voz se acerca a la biblioteca para ofrecer vino. Nuevamente me ofendí y le dije que el vino se da en el primer momento, a modo de recibimiento y demostración de hospitalidad. Quette encerró a su esposa en la cocina durante varias horas para que dejara de molestar.

No quiero perder el tiempo con historias de hembras molestas. Me gustaría volver al tema del libro: su autor, Orio Vergani, incluye una reflexión de carácter religioso en la primera página:

Es posible que allá arriba se pregunten algunas veces:
—¿Por qué diablos habremos dejado al hombre inventar el contrabajo?

No son menos interesantes las páginas siguientes. Las cosas que dice parecen haber sido dictadas por la celestial voz del Señor. Sólo algunos ejemplos:

En las noches de verano, las cuerdas del instrumento saltaban en la oscuridad, como balas de revólver.

(…) era la pesadilla de todo el vecindario.

En resumen, el hombre que toca el contrabajo es un pesimista resignado. Puede llamársele todo, menos músico.

En su rostro, no se ve ya sonreír la menor ilusión ni la menor esperanza (…).

Está sujeto como Prometeo a la roca. Sujeto para toda la vida, sin esperanza de liberación.

Instrumento para oídos tapados, para inspiraciones tenebrosas (…).

Las precisas observaciones de este escritor dejan ver, aunque de manera casi subliminal, que el contrabajo es un instrumento de un tamaño que sólo podría tocarlo una bestia. También describe la tristeza del instrumento y de quien lo elige. Todo lo que he leído me hace pensar que este es también un invento del colarroja, y que Orio lo sabía.

Sé que muchos hermanos estarán preguntándose en qué lugar se puede comprar. Lamentablemente, este libro fue censurado por los rockeros y metaleros de los años 50 y 60, pero hay una buena noticia: se puede descargar a través de este enlace.

Queda católicamente demostrado que el contrabajo es un instrumento satánico, y que los contrabajistas son personas peligrosas.

Sólo puedo decir, para dar fin a este artículo de divulgación católica,

Dios 1 – Músicos satánicos 0

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3 comentarios en “Un instrumento sombrío y alejado de Dios

  1. gracias hermano catolico, procedo inmediatamente a leer el susodicho libro con una vela en una mano y el flagelo en la otra.

  2. jaja,no me hagas reir,creo que tu cerebro esta endemoniado,ya que escribes tanta pendejada que ni ganas da de reirme por tu ignorancia

  3. Varg!, si seras hijo de satanas! parece que el diablo te mordisqueo una de las bolas! pesimista enfermo, usado por satan! deja que el SDH hable la verdad que muchos queremos hoir.

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