Papa Francisco: «Estoy cansado de los regalos argentinos»

En el mes de marzo, el entonces Cardenal Bergoglio estaba preparando su equipaje para partir hacia tierras vaticanas. Pese a que ya pasaron más de ocho meses, muchas personas parecen desconocer esta información. Y eso es algo que al Papa le molesta mucho.

El actual papa Francisco vivió toda su vida en Argentina. Nació en Buenos Aires y nunca abandonó su ciudad. Cuando llegó el momento de adoptar las tierras de la Santa Sede como nuevo hogar, no pensó en el sufrimiento que esto le haría vivir pocos meses después de iniciar su papado.

Quienes hayan seguido con atención las noticias que hablan acerca de Francisco, seguramente sabrán que el Papa ha recibido muchos objetos típicos de Argentina como regalos. No resulta muy difícil imaginar las molestas que causa recibir toneladas y toneladas de cosas que uno tuvo al alcance de su mano durante toda su vida y que jamás pensó en comprar en cantidades industriales. El pobre Papa siente estas molestas todos los días.

Frente a miles de personas que esperaban su presencia en la Plaza de San Pedro, el Sumo Pontífice ofreció un discurso. Tomó el micrófono con una camiseta de San Lorenzo de Almagro en la mano y comenzó a hablar. Lo primero que dijo fue «Pónganse las pilas, muchachos».
Los periodistas allí presentes alzaron sus grabadores con la ilusión de escuchar una crítica papal de carácter futbolístico, pero rápidamente comprendieron que no escucharían nada de eso. Entendieron de qué hablaría luego de escuchar al Papa decir que estaba cansado de los regalos argentinos.

«Objetos como este son objetos que vi durante toda mi vida y no tengo ningún interés en poseerlos», dijo Francisco con una cara que mostraba pesadumbre. Continuó enumerando las cosas que recibió en estos meses de papado: mates, termos, discos de tango, bombillas y bombachas de gaucho.

Habló de las personas que le llevan estos regalos: «Muchos argentinos me visitan y me traen estas cosas que no sirven para nada. Jamás las necesité en esta cantidad», declara el Papa ante los feligreses y luego admite que se siente un poco afligido «porque la gente prefiere gastar dinero en regalos inútiles en vez de comprar comida para los pobres».

Cuenta detalles de su vida cotidiana y al ver la cantidad de regalos que tiene, se queja: «Uso un solo mate y tengo como 300; el tango me parece tristísimo y no puedo dar un paso sin pisar un disco de esa música patética; San Lorenzo ofrece un juego de mala calidad como cualquier equipo del fútbol argentino y las camisetas que me regalan las uso para desempolvar mi escritorio y mis libros».

Enojado por lo que considera «un montón de guita tirada a la basura», hizo un pedido a sus fieles seguidores: «Podrían donar a los pobres todo eso que gastan en mí». Es un hombre muy duro y no duda a la hora de quejarse y contar sus problemas: «Escandaliza la cantidad de dinero que cuestan todos los regalos que recibo. Pero recibo más críticas que regalos: acá en el Vaticano nadie habla de otra cosa».

También dedicó unos minutos a hablar de los problemas que tiene: «Esto se está tornando peligroso para nosotros. El otro día me olvidé una bolsa con bombillas en un primer escalón y un muchacho encargado de la limpieza se cayó de la escalera rodando como una bolsa de papas. Ya no sé dónde meter tantas cosas. A veces me lo encuentro a Benedicto XVI que sale a pasear con su gatita Contessina por los jardines y, cuando me ve, me pregunta por qué si soy tan humilde no dono todo a Caritas. Me da vergüenza y no es mi culpa».

Ante la molestia y el peligro que supone recibir tantos regalos, el Papa ha decidido deshacerse de ellos. Así lo prometió en los últimos minutos de su discurso: «Vamos a poner unas mantas en las calles de Roma con objetos que me han regalado. Todo lo recaudado será destinado a obras benéficas como el envío de rosarios a Filipinas. Las camisetas de San Lorenzo serán vendidas como trapos de piso y los termos serán entregados a los soldados de Guardia Suiza Pontificia para que puedan hacer sus necesidades sin abandonar sus puestos de trabajo».

Uno de los periodistas allí presentes le preguntó qué le gustaría que le regalaran. Francisco respondió con su sencillez característica: «Ahora estoy en un nuevo país, en un nuevo continente, y debo mejorar mi segundo idioma. Regálenme un papelito con una palabra en italiano». Otro de los pedidos fue «No se olviden del morfi. Traigan cajas de alfajores Havanna y galletitas Toddy, jamones y cualquier otra cosa rica».

Si vas para el Vaticano, hermano lector argentino, no le lleves un regalo al Papa: él sólo necesita tu oración y tu sonrisa.

¡¡VIVA EL PAPA FRANCISCO Y SU HUMILDAD!! ¡¡GRACIAS DIOS POR ESTE REGALO!! ¡¡EL PAPA ES EL MEJOR SER HUMANO DEL MUNDO Y ES UN REGALO DEL SEÑOR!!

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2 comentarios en “Papa Francisco: «Estoy cansado de los regalos argentinos»

  1. ¿ Nadie le regaló anillos de oro ? ¿ Qué le pasa a la humanidad ? las joyas son hechas SOLO para donarlas a la iglesia.

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