Escenas pornográficas, escenas del infierno

Uno de los inventos más peligrosos de estos tiempos modernos es, sin ninguna duda, la pornografía. Intento describir con mis propias palabras qué es eso pero me resulta muy difícil; es tan asqueroso, inmoral y repugnante que debo distraer mi mente con otra cosa más agradable para no comenzar a vomitar.

Recuerdo la primera vez que vi una escena pornográfica. Quiero avisar, para todos aquellos morbosos que están leyendo esto, que no describiré la escena que estaba en pantalla. Sólo contaré cómo fue el momento:

Un amigo mío, muy católico y luchador contra el pecado como yo, había tenido recientemente una discusión con un ateo. Se trataba de la redondez de la Tierra. Mi amigo insistía con la verdad revelada por la Iglesia, la única que existe: la Tierra es plana y si fuera redonda nos hubiéramos caído al infierno.

El ateo, cansado de presentar nuevas argumentaciones y perder en cada nuevo intento, le dio un VHS y le dijo «Te recomiendo que veas este extenso documental científico y te convencerás». Alejandro, el amigo que protagoniza esta breve historia, me citó en su casa y me habló de la discusión y la entrega de la cinta supuestamente reveladora.

Abrimos una botella de vino y —por respeto a la gran cantidad de personas durmiendo que había en esas horas de la noche— prometimos ante una imagen de la Virgen que no reiríamos muy fuerte al ver la obra de humor absurdo involuntario que seguramente sería aquel documental científico. Encendimos la TV, pusimos el VHS y comenzó a mostrar las primeras imágenes.

Eran marcas registradas de la empresa que había hecho la filmación. Hasta ese momento no sospechamos nada extraño, aunque el nombre escrito en un dorso del casete era algo singular: «El origen del mundo en video». Cuando lo leímos, nos pareció muy hilarante la idea de una explicación científica para tal fenómeno de evidente procedencia divina.

Pasaron pocos minutos hasta que por fin las primeras escenas se hicieron presentes. Lo que vimos nos turbó muchísimo. Al ver esas imágenes notamos que nuestro ánimo había sufrido un cambio repentino: era evidente que estábamos más turbados que nunca.

Nos resultaba imposible salir de nuestro asombro. La TV mostraba personas de distintos colores y tamaños (y qué tamaños), hombres y mujeres, todos completamente en estado de impúdica desnudez. Fue un momento muy fuerte de nuestras vidas.

Duro, creo que esa es la palabra correcta: muy, muy duro. En ese momento pensé en Dios, la Virgen y mis familiares muertos, y me dio mucha vergüenza pensar que me estaban observando.

Para que no creyeran que estábamos disfrutando, atacamos los aparatos a golpes de crucifijo y nos azotamos con alambre de púas mientras, al unísono, rezábamos un Padrenuestro.

Lo último que recuerdo haber visto en aquellos instantes tan horrorosos fue una mujer que parecía un musulmán. No explicaré por qué. Desde aquel día comprendimos que jamás teníamos que confiar nuevamente en un ateo.

Como comprenderán ustedes después de haber leído esta historia tan triste, no es fácil vivir con la mente en paz cuando uno ha sufrido un golpe tan fuerte de la vida. Pero —y esto sucedió gracias a que siempre fui una persona muy preparada para afrontar el peligro con inteligencia— pude aprovechar el lado bueno de esta lamentable experiencia.

Sé que los fieles lectores se preguntarán si es una broma. Para que lo entiendan sin dificultad: una mirada católica al porno permite ver con claridad qué es lo que éste oculta de manera subliminal.

El resultado de presenciar esas escenas contenidas en la cinta fueron noches y noches sin poder dormir. Para paliar las largas horas de insomnio, tomé unos papeles, un lápiz, y comencé a escribir. Creí que el ejercicio de la escritura me ayudaría a entender mejor qué era lo que había visto, pero, para mi sorpresa, fue más útil: me ayudó a comprender de qué se trataba y por qué creaba irremediables adicciones entre los más alejados del camino del Señor.

Gracias a Dios, mi vida pudo recuperar el sueño de todas las noches después de algunos meses de problemas nocturnos. El papel con anotaciones sirvió para que muchos amigos, familiares e hijos de estos supieran cómo cuidarse de ese ataque del diablo. Nunca deseché mis papeles, pero estuvieron perdidos una gran cantidad de años. Ignoraba el lugar donde estaban guardados; en un momento llegué a creer que los había regalado.

Un buen día, mi esposa comenzó a buscar una antigua estampita de la Virgen que su madre le había regalado, y, ¡oh, qué sorpresa! En su búsqueda dio con mis papeles. El momento de la entrega fue emotivo: me dijo «Es evidente que sufriste mucho», y sus ojos se llenaron de lágrimas.

Ese valioso hallazgo me hizo revivir algunos de los momentos tan desagradables que experimenté, pero me dio una idea que no podría haber aparecido en mi mente hace casi 20 años: un documento de divulgación católica puede ayudar a millones de personas si es compartido en internet.

Invito a mis fieles seguidores a leer con atención las cosas que escribí en aquellos tiempos de insomnio:

Escenas de alta temperatura

Salvador, 9 de octubre de 1998 – Lo que vi esa noche que jamás podré olvidar

  1. El acto de quitarse la ropa simboliza el instante en que alma abandona el cuerpo.
  2. La pornografía obliga a utilizar métodos de anticoncepción. Las escenas de sexo se convierten en un simulacro de la fabricación de un niño y dan lugar a una inadmisible masacre: millones de seres humanos se quedan sin poder nacer. Todos deberíamos repudiar esta matanza de inocentes.
  3. Los penes toman el protagónico papel de los cuernos de Satanás.
  4. El momento de la penetración representa el momento en que el alma desciende al infierno. Pero además —y este es un detalle muy importante—, también significa «Este cuerno tiene poder y puede entrar en ti, que eres parte de la Creación».
  5. Durante el sexo, las personas que actúan gritan como si estuvieran sufriendo al ser abrasados por las llamas de la casa del colarroja. Este mensaje busca confundir a los pecadores: al ver estas imágenes, ellos creen que el infierno es lugar donde se disfruta de los pecaminosos placeres de la carne.
  6. Las distintas posiciones y movimientos enérgicos representan el sufrimiento del alma que intenta escapar cuando el bicho rojo de afilados cuernos le clava su ardiente tridente sin clemencia.
  7. Si la escena es filmada en una piscina, todos los símbolos satánicos y representaciones adquieren una fuerza extra: descender a un gigantesco recipiente lleno de agua es como sumergirse en el lago de fuego.
  8. La eyaculación (que se presenta de manera explícita) también es parte del mensaje: Satanás la usa para avisarnos que atacará el mundo con una explosión de lava caliente proveniente de los volcanes.
  9. Algunos estudios católicos afirman que los amantes de estas asquerosas imágenes se calientan mucho y sienten que están más cerca del infierno, y es esa la explicación de la adicción.

Toda la pornografía no es más que una enorme cantidad de mensajes satánicos ocultos para que los herejes sin fe puedan convertirse en nuevos adoradores del diablo. Tenemos la obligación de informar a nuestros hijos, vecinos y familiares con la verdad.

La censura de los grandes medios de comunicación prohíben que artículos como este sean publicados. Quieren que las porquerías promovidas desde las entrañas del infierno reinen en este mundo que debería ser totalmente católico.

Si perdemos un minuto más de nuestro tiempo, el diablo lo aprovechará para ganar adeptos. Debemos comenzar a gritar ahora mismo para mostrar nuestro repudio:

¡¡FUERA DE AQUÍ, SATANÁS!! ¡¡NO ERES BIENVENIDO!! ¡¡LOS CATÓLICOS REPUDIAMOS TU BASURA!! ¡¡QUIERES DESTRUIR LA FE DE NUESTROS JÓVENES!! ¡¡NECESITAS QUE LA IGLESIA DEJE DE EXISTIR PARA TRABAJAR TRANQUILO!! ¡¡NO LO PERMITIREMOS!! ¡¡NO CAEREMOS EN TU MUNDO DE PECADOS INMORALES, NO CAEREMOS!!

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3 comentarios en “Escenas pornográficas, escenas del infierno

  1. Dios, que terrible debio haber sido ver semejante obra del demonio. Solo de leerte creo que voy a tener pesadillas y solo con imaginar lo que tuviste que ver me siento sucio. Creo que hoy ire a misa tres veces en vez de dos y donare el doble de dinero a la iglesia para purificarme

    1. Dona el doble de dinero, ayudarás mucho a la Iglesia y Dios te ayudará el doble.

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