Recemos por la política del papaís en este año tan difícil

La República Argentina —país que nos ha regalado un Papa de los mejores— está en peligro. Durante este año hasta octubre, el Papaís llevará a cabo las elecciones que determinarán quién será el nuevo presidente de la nación, además de 23 gobernadores de las provincias y un Jefe de Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

Hay una noticia muy buena que conocemos todos, y que probablemente Macri será el nuevo presidente de los argentinos. Pero, lamentablemente, quedan otras otros problemas de difícil solución. Veamos algunos de ellos.

El que pierde, las paga

Un candidato a gobernador de la provincia de Santa Fe (¡qué nombre tan católico!) aceptó una apuesta que le hizo un periodista radiofónico. Dijo que al día siguiente de las elecciones, luego de la cobertura periodística, harían una fiesta y (rojo como un tomate) cito sus palabras «el que pierde paga las putas». Si Del Sel resultara ganador, el que pagaría sería el conductor del programa.

Esto es muy peligroso. Un candidato de una provincia tan católica no debería ni siquiera pensar en relacionarse con personas que paguen prostitutas. Además de ser una práctica inmoral, si la gente se ve atraída por este tipo de apuestas, en caso de ser gobernador, Del Sel podría crear un sistema de prostitución gratuito en la provincia, financiado con los impuestos de todos los católicos.

Dos gobiernos provinciales peligrosos

Sé que aquellas personas que dicen ser modernas y de mente abierta dirán que soy casi un cavernícola de las épocas más primitivas del ser humano, pero no tengo miedo a sus duras críticas. Debo confesar que jamás pude entender qué era lo que llevaba a un ciudadano a votar por una mujer.

Durante siglos, qué digo, ¡milenios! los hombres han estado sacrificando tiempo y fuerzas para hacer de este mundo un lugar mejor, y hay personas que en vez de informarse y leer concienzudamente, ven que uno de los candidatos es mujer ¡e igual la eligen!, y eso es algo que no puedo comprender. Rezaré por ellos para que el Señor ilumine sus mentes y corazones.

Hay dos provincias en Argentina que son gobernadas por mujeres. Una de ella es Catamarca, que desde 2011 tiene a Lucía Corpacci como gobernadora. Algunos la acusan de mala gestión, además de tener familiares dentro del gobierno, cuyos sueldos, según dicen, le cuestan más de un millón de pesos al estado provincial.

La otra provincia es Tierra del Fuego. Fabiana Ríos es su gobernadora, y es también la primera mujer de la historia argentina en ser elegida en un gobierno provincial. Está desde 2007, año en que Cristina Fernández ganó las elecciones presidenciales. Ambas fueron reelegidas en 2011 y continúan en sus gobiernos.

No hay mucho que podamos decir de esta mujer (hablo de Fabiana, obviamente), pero lo poco que podemos decir es muy grave. En diciembre de 2009, mucho antes de que el matrimonio homosexual fuera legal en Argentina, Fabiana autorizó el matrimonio entre Alex Freyre y José María Di Bello en la provincia de Tierra del Fuego.

Toda la Argentina quedó sorprendida por lo que ocurrió en aquella provincia. Muchos sabían que era una advertencia de lo que vendría tiempo más tarde. Estoy seguro de que Jorge Mario Bergoglio, al enterarse de lo sucedido, humedeció sus sotanas con sus lágrimas, y elevó una oración al Cielo para pedirle ayuda a Dios.

Cristina Fernández es el resultado de un país lleno de ciudadanos poco informados y bastante poco interesados por su patria. Este año Dios está de nuestro lado, porque Cristina ya no tiene posibilidad de ser reelegida nuevamente.

El próximo presidente debe ser un hombre CON DOS COJONES ASÍ DE GRANDES. Los más optimistas dicen que ese hombre será Mauricio Macri. Ojalá Nuestro Señor haya escuchado los ruegos argentinos y, así como Argentina le dio un Papa al mundo, Dios le dará a Argentina el presidente que merece.

¡A rezar fuerte, hermanos! Tomen sus rosarios y no descansen hasta que sientan dolor. Sean como el hermano San Alonso Rodríguez, que se le formaron callos en los dedos de tanto pasar las cuentas del rosario por sus manos.

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Día Internacional del Beso, una fecha que insulta a Dios

Hoy se celebra uno de esos días que ninguna persona que se llama a sí misma católica puede comprender. Se trata de nada más ni menos que una oda a la lascivia, el placer desenfrenado y la invitación a las prácticas más escandalosas que cualquier ser humano puede llevar a cabo: es el Día Internacional del Beso.

No seamos ingenuos, amigos lectores. Para nosotros los católicos, un beso es simplemente algo inocente que demuestra cariño y aprecio; podemos besar a un familiar ante una buena noticia que nos llena de alegría, o podemos besar en la frente a un hijo para que duerma pensando que papá estará ahí para protegerlo y defenderlo de un eventual ladrón que ingrese por la ventana.

El beso del que hablan estos viciosos es muy diferente: es el de un hombre y una mujer (en el mejor de los casos, porque también los hay entre hombres) que, ávidos de entregarse a los prohibidos placeres de la carne, dan comienzo al acto sexual con un apasionado beso que va in crescendo hasta llegar a un final que preferiría no describir por respeto a mis lectores y especialmente a las mujeres que a veces (bajo estricta supervisión de sus esposos) visitan este espacio para leer mis artículos.

Pero, ¿por qué un 13 de abril? ¿Qué tiene de especial esta fecha? ¿Cuál es la razón por la cual fue elegida? Me gustaría no responder estas preguntas, pero no puedo dejar a mis lectores con la duda: fue un 13 de abril el día en que una pareja batió un récord al finalizar su beso que duró 46 horas, 24 minutos y 9 segundos.

Estaría de más decir que estos dos amantes de la obscenidad, luego de besarse como dos animales en alarmante estado de ardor, procedieron a desprenderse de sus vestimentas para darle paso a la lujuria más intensa que pudieron experimentar en sus vidas. Queda por averiguar si aquellos voyeurs que observaban con atención y anotaban los detalles en un cuaderno finalmente fueron invitados a participar del caluroso acto de amor.

Si todavía están espantados e insultando a Satanás por haber llevado a esa pareja a cometer tales pecados, debo decirles que la marca de más de 48 horas ya fue batida. Nuevamente por respeto, me niego a dar detalles.

Una práctica asquerosamente sexual y altamente repudiable

Las prácticas del hombre se dividen en dos categorías que no admiten discusión: natural y antinatural. La función natural de la boca es comer e ingerir líquidos, además de vomitar cualquier cosa que nuestro organismo rechace. Todo esto es muy respetable, pero los adictos al sexo siempre encuentran una nueva forma de pervertir las cosas.

Usar la boca para besar a otra persona es tan antinatural como tener sexo como una oveja. Los fanáticos de las prácticas sexules “diversas” (pecaminosas) se enojarán, pero deben pensar que estoy en lo correcto, ya que si no fueran ciertas mis palabras, no las sentirían como un ataque.

En algunos casos, diferentes estados del mundo prohíben total o parcialmente esta práctica en público. Los niños copian e imitan a los mayores, y es nuestro deber darles sólo buenos ejemplos. Si un estado permite que dos desvergonzados se besen como animales en un parque, ¿qué mensaje se les estaría dando a los ciudadanos? ¿Acaso es «Hagan lo que quieran, todo está permitido, todo vale lo mismo»? No, señores. Los católicos no debemos perder nuestra libertad ni poner vendas en los ojos de nuestros hijos sólo porque dos personas están muy ansiosas y no pueden esperar más.

Gracias a Dios, en algunos lugares se prohíbe esta práctica. Uno de ellos es el estado de Guanajuato, en México. Todavía no entiendo por qué México, uno de los países más católicos del mundo, no cuenta con una ley federal que prohíba estas prácticas.

En India, Malasia e Irán esta es una práctica ilegal en público. Además, en Viena, Dubai, Iowa y Halethorpe (Maryland) han tomado medidas restrictivas para castigar estos repugnantes actos.

¿Qué debe hacer una persona que besa o ha besado asiduamente?

El final de este artículo está dedicado a brindar asistencia a aquellos que reconozcan que han llevado una vida de pecados y ahora quieren sanarse. Me resulta fácil comprender que más de un lector alejado del camino de Dios estará arrepentido después de haber leído mis sabias palabras.

Lo primero que deben hacer aquellos que se reconozcan como pecadores del beso es tomar un crucifijo y gritar sin vergüenza mientras imploran perdón al Todopoderoso. Cuando uno da el primer paso (reconocer el error), está listo para el siguiente: seguir un tratamiento de rezos y azotes. Un cura está preparado para atender estos casos. No duden en consultar.

Agravantes

El hecho de besar apasionadamente es un pecado, pero en la perpetración del pecado, pueden incurrir algunas agravantes que ofenden aún más al Señor. Veamos algunas de ellas:

  • Género. Si eres mujer, es suficiente para considerarlo un agravante. Las mujeres deben respetar al hombre y no aprovecharse de él.
  • Abuso de género. Si eres mujer y en la intimidad besas a un hombre para provocarlo sexualmente con el fin de conseguir favores sexuales, es peor que un beso en un parque público.
    • El agravante de abuso de género puede ser aplicado también en caso de que una mujer en sus días de impureza decida besar a un hombre, porque estaría obligándolo a humillarse a besarla en su estado temporal de impureza.
  • Participación de un tercero. Si eres hombre y durante un beso una parte muy especial y privada de tu cuerpo despierta, estás haciendo algo que Dios no tolera.
  • Elección de lugar no apropiado. Si besas en una iglesia, en una calle donde hay una iglesia, en en la puerta de una carpintería que fabrica crucifijos o a menos de 5 kilómetros de un cementerio, es mucho peor que si lo hicieras en otro lugar.

No se desesperen, hermanos. Los pecadores son muchos pero perderán gran parte de su poder si rezamos con fuerza y difundimos la palabra de Dios. Compra un rosario, enséñale a rezar a un niño, y cada vez habrá menos besos en el mundo.

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Jueves Santo de festejos y recuerdos papales

¡Hoy es un día especial, hermanos! Hay tres cosas de este 2 de abril que me hacen sonreír y agradecer al Todopoderoso por tanta felicidad. Antes de comenzar a hablar de ellas, quiero pedirles que tomen un rosario. Si es posible, uno que esté bendecido.

La primera puede que no sea la más feliz, pero es el recuerdo de una persona que fue muy grande y trajo la paz a nuestros corazones: un día como este, pero del año 2005, el papa Juan Pablo II dejaba este mundo y millones de católicos lloraban su partida al mismo tiempo que se azotaban. Una muerte siempre es sinónimo de tristeza, pero cuando hablamos del fallecimiento de Juan Pablo II, recordar su sonrisa y su mirada llena de paz y generosidad significa felicidad. Pido a mis hermanos lectores una oración para agradecer a Dios por haber elegido a ese hombre. Fue un regalo del Señor.

Hoy es Jueves Santo. Así es, hermanos, se trata de un día de fiesta. Todo buen católico debería estar preparado para comenzar los festejos de tan importante fecha.
Después de escribir este post, mis amigos y yo iremos a la parroquia del barrio y nos uniremos a la fiesta. El padre Octavio Lador nos lavará los pies, nos convidará mucho vino de misa y así continuará nuestro día. Habrá concurso de azotes, también de rezo veloz, y jugaremos por primera vez al «Atrapa a un ateo», un nuevo juego creado por cinco teólogos prestigiosos y perfeccionado a través de los años.
El juego comienza con una turba de católicos gritando enardecidos; luego recorren las calles del barrio con antorchas y atrapan a aquellos que escapan, que evidentemente son ateos. Cuando los herejes están atrapados e inmovilizados, son llevados a la parroquia, y los monaguillos encienden una hoguera. Llega el momento en que los desgarradores gritos y alaridos de los ateos lastiman los oídos, razón por la cual son liberados y se les explica que la vida sin Dios los llevará a las llamas del infierno, que son infinitamente más crueles que la hoguera, y que además, son eternas.

La tercera razón de mi sonrisa y mis ganas de reír y festejar es algo que sorprenderá a más de un lector… ¡Están leyendo el post número 500, hermanos!
Este blog ha crecido a través de los años. Verlo nacer fue como sembrar una semilla, y cada post fue como verter un vaso de agua bendita en la tierra. Hoy puedo decir que es un robusto árbol perenne de espeso follaje, cuyos frutos son los comentarios y grandes cantidades de visitas que me regalan los hermanos que se acercan todos los días a este espacio católico. ¡Gracias a todos por seguir mi blog y por los comentarios, además de todo el apoyo que me dan a través de las redes sociales!

Esto es todo, hermanos. Vivan este Jueves Santo como si fuera una fiesta, porque lo es. Dios quiere vernos sonreír, no permitamos que el diablo nos derribe la alegría con su caliente energía negativa.

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Por qué todo hombre católico debería tener barba

Hay características y caracteres que nos diferencian entre machos y hembras. La voz gruesa, la valentía, un pecho peludo como el lomo de un perro, una estatura superior, la fuerza física, el raciocinio y el pensamiento frío en vez de los frágiles sentimientos emocionales… son demasadas cosas que diferencian a un verdadero macho de una pobre hembra. Para resumir, podríamos decir que los hombres ganamos con mucha ventaja.

Pero hay algo que —además de lo anteriormente mencionado— nos complementa y nos da la seguridad de que somos, sin ninguna duda, muy machos: la barba.

Un hombre que afeita su parte peluda de la cara es un hombre que va contra la naturaleza. Afeitarse es como hacerse una operación de pechos falsos o ponerse una falda. Por mucho que esté aceptado y bien visto por la sociedad, el afeitado no se trata de otra cosa que la imitación del aspecto femenino, impuesta desde hace siglos por las fanáticas y peligrosas feministas militantes.

Como buen católico que soy, me gustaría pegarle una patada a esas estupideces que los modernos seguidores de modas promueven como algo bueno para los hombres, y quisiera reivindicar la imagen del macho sin lugar para dudas, ese hombre que lo miras y no sólo no lo confundes con un metro/homosexual, sino que hasta sientes respeto por él aunque no haya habido nada más que una simple mirada entre tú y él.

En este mundo hay hombres que, por influencia femenina, dejan de ser hombres y se despojan de sus características y actitudes masculinas. Adoptan nuevos peinados porque, según dicen, no son “viejos peinados a la gomina como sus abuelos”. Se niegan a portar armas porque dicen que “está mal herir a alguien, hay que ser pacífico”, y no reconocen un derecho tan básico como la autodefensa en casos extremos que pueden costar la vida. Quedan como paralizados cuando sus novias acercan un dedo completamente blanco a sus rostros, y luego acaban pidiéndoles consejos a las mujeres para comprar nuevas cremas.

Y, como era de esperarse, también desprecian sus pobladas barbas, porque “es feo tener tanto pelo ahí” (qué raro que no digan nada de las cejas y las pestañas, que también es pelo en la cara) y algunos se atreven a decir que “es antihigiénica y guarda restos de comida” (solución: no frotarse la comida por la cara, tal como lo hacen los que no tienen barba, y segundo, lavarla con naturalidad y asiduidad, como cuando uno lava el cabello).

Es indignante. Hace décadas pensábamos que el siglo XXI sería un siglo de cambios para bien, pero lo que está a la vista de todo el mundo es que todo va para peor; lo que a finales del siglo pasado comenzó a degenerarse, continúa degenerándose hoy.

Me declaro en guerra con todas estas nuevas ideas que intentan recrear en cada macho lo que sería el clon de una hembra. Somos diferentes, tenemos más pelos, nuestro aspecto es más fuerte y no debemos negarlo.

Como dije en algún párrafo anterior, el macho peludo demuestra bravura. Si no me creen, los invito a ver la siguiente imagen. Estoy seguro de que cambiarán de opinión.

Sin barba, como un niño

La moda de la feminización del macho es una poderosa arma de propaganda de aquellos ateos que luchan contra la Iglesia, pero es algo que nos llevará al fracaso como raza. Ninguna mujer puede elegir como padre de sus hijos a un hombre que se ve y siente igual que una mujer. Debemos recordar que las hembras buscan al poderoso varón que las hace sentir protegidas, lo que buscan es a ese hombre de aspecto tan masculino que ninguna bestia se atrevería a enfrentarlo en medio de la noche para arrebatarle un hijo que podría convertirse en la cena de su manada.

Las mujeres necesitan un hombre que sea macho, no uno que parezca una amiga. Cuando una mujer te ve por primera vez y nota que no llevas barba, pensará de ti lo peor. Entre otras cosas, creerá que no te sientes lo suficientemente hombre como para portar barba, también creerá que eres un holgazán que no quiere lavar ni recortar su barba con periodicidad, y que por eso optas por el camino de la navaja, es decir, el más fácil.

¡Debemos hacer algo! ¡No podemos dejar que esta moda siga creciendo! Un hombre sin barba se ve ridículo, como que le falta algo, parece un poco mujer y un poco niño.

Saldré con mi megáfono a mostrarle mi indignación al mundo. Cada vez que vea un muchacho sin su barba, le preguntaré si tiene menos de quince años o si quiere ser mujer.

Si no movemos nuestros bigotes con fuerza, el mundo que conocerán nuestros hijos será peor que este.

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