Habilidades argentinas en manos de guardias suizos

Un día como este, pero del año 1506, el papa Julio II daba la orden para que la Guardia Suiza Pontificia fuera creada. Ya en aquellos tiempos se conocía muy bien la peligrosidad del diablo, y también las sucias intenciones de los ateos, que se preparaban para intentar dominar el mundo.

No me gustaría aburrir a mis fieles hermanos lectores con pesadas páginas de historia vaticana, por esa razón no profundizaré en detalles del pasado, pero sí lo haré con detalles del presente.

Este grupo de cien hombres conforman el ejército profesional más pequeño del mundo. Son famosos por los alegres colores que lucen en sus uniformes, así como también por su sentimiento vaticanista, ya que son capaces de dar su vida para defender la del Papa.

Su misión es mantener al Papa sano y salvo de los peligros del mundo. Ellos sirven primero al Papa y luego a toda la Iglesia. Para llevar esta importante tarea a cabo, se entrenan en el uso de distintos tipos de armas. Además de las de fuego, también portan armas de mayor antigüedad. Aunque no tengan que defender al Papa, ellos siempre las usan para entrenamiento. Gracias a la nacionalidad del Papa con nuevas ideas, estas armas están conociendo usos que jamás ningún hombre de la Iglesia había imaginado.

Apenas llegó al Vaticano, el Papa ordenó que «le pegaran una limpiada» a los rincones más altos de la Santa Sede «para sacar todas las telarañas y bichos feos que Benedicto intentaba matar lanzándoles sandalias». Nota del autor de este blog: La avanzada edad del emérito provocaba que los sandaliazos fueran el hazmerreír de las arañas, polillas y cuanta alimaña se paseara por el lugar, aunque a veces salía a caminar un buen rato bajo el sol para aumentar el poder destructivo de su calzado.

Minutos después de la orden papal, un grupo de hombres ingresó con una escalera alta, como las que usan los bomberos. El reciente papa Bergoglio le dijo a uno de ellos: «No, no pibe, ¿qué están haciendo? Eso es tarea para la Guardia Suiza».

Inmediatamente, cinco guardias se presentaron ante las blancas vestimentas papales. Recibieron la orden de usar sus largas armas para limpiar el techo. Lamentablemente, un problema surgió ante los novedosos intentos: las alabardas no llegaban hasta esos rincones azotados por la fuerte presencia de arácnidos.

Ante los inútiles intentos, Francisco decidió llamar a los guardias más altos, y les ordenó que saltaran para aumentar la efectividad. Esta vez, los guardias realizaron una labor insuperable. Luego de limpiar, brindaron con agua bendita y bailaron bonitas canciones con acordeón.

Otra situación pintoresca se dio cuando, en medio de un asado, el Papa llamó a un guardia. Él era alto, corpulento, musculoso, de piel muy blanca… y además, nuevo. Desde un principio sospechó que no sería fácil convivir con una personalidad como la del Papa.

Se presentó con sus armas dispuestas para la lucha siete segundos después de haber escuchado los gritos papales. Llegó con una espada y lanzó una mirada asesina; buscaba al presunto agresor que habría provocado los gritos de Francisco. El pobre novato se sintió un poco desconcertado cuando vio al Papa tan tranquilo como siempre, con uno de sus santos dedos apuntando a una parrilla llena de carne.

La orden no tardó en llegar: Francisco lo miró y le dijo «Nos salvaste, pibe, el asador se tiene que ir por una urgencia y todavía queda mucha carne para asar».

El joven poco experimentado no lo dudó ni un segundo: comenzó a mover sus armas con destreza y todos los comensales quedaron conformes. Bueno, casi todos: uno de ellos recibió un espadazo que terminó por convertir su plato de madera en dos mitades exactamente iguales. Fue obligado a comer choripanes de parado por haber insultado al muchacho.

Pero las sorpresas no son sólo para los novatos; los viejos guardias también pueden aprender cosas nuevas. Uno de ellos lo vivió: ingresó a la Casa de Santa Marta cuando el Papa estaba tomando mate. Al ver el arma tan larga que portaba el guardia, Francisco, lleno de energía y muy entusiasmado, le hizo un pedido: «A ver a ver, ¿qué es eso? Traé, traé para acá».

Muy sorprendido y sin comprender exactamente el pedido, el guardia le acercó el arma, para que la asiera. Francisco metía una y otra vez la mano debajo del mango de la pava, y hacía movimientos claros. Finalmente le dijo «Cebame unos mates con tu arma, amigo». El pobre guardia debió quedarse en la puerta y no pudo tomar ni un solo amargo.

El Vaticano está viviendo tiempos de cambio. El Papa nos está enseñando a hacer algunas cosas de otra manera.

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España, país católico y solidario

España es uno de esos pocos países del mundo que puede decirse que tiene más virtudes que defectos. Una pequeña lista escrita en un minuto incluiría, sin duda alguna…

  • …la exquisita comida española
  • …su gente, siempre tan amable y alegre
  • …su música, esa que tantos países admiran
  • …las mejores corridas de toros que tantos turistas disfrutan cada año
  • …una de las economías más fuertes de la Unión Europea
  • …un nivel de educación muy avanzado cuyos resultados se ven en la juventud tan culta y educada de ese país
  • …resultados que también, por cierto, se ven cuando una gran cantidad de ciudadanos votan por partidos como el PP
  • …un sentido de la solidaridad y necesidad de ayudar al prójimo que no encontraremos en ninguna otra nación del mundo

Y sobre esto último me gustaría hablarles hoy. Una de las primeras noticias de este 2015 que llegaron a mis ojos está directamente relacionada con la solidaridad, esa característica de todo buen español.

No sé si lo sabían, hermanos, pero España entregará 13 millones de euros a la Iglesia. Algunos católicos critican esta medida, por considerar que el dinero entregado no será suficiente para satisfacer todas las necesidades de la Iglesia. No se desesperen, amigos míos, hay buenas noticias: España entregará 13 millones de euros por mes.

Era hora de que un país reconociera la situación actual de la Iglesia y se mostrara comprometido a ayudar. Si no fuera por la Iglesia y el poder del Vaticano, creo yo, los más fanáticos musulmanes habrían tomado el poder del mundo, o quizá estaríamos en manos del mismísimo diablo. Es mucho lo que le debemos a la Iglesia, pero algunos no lo quieren ver. Afortunadamente, los españoles se portan correctamente y siguen las órdenes de Dios.

No podíamos esperar menos de un país que todos envidian. Una vez más, desde lo más alto de Europa, España ilumina al mundo cual faro que desde la costa ilumina a un solitario navegante y le muestra dónde se halla el camino correcto.

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Así comenzamos este 2015 en Salvando enfermos

Luego de unos plácidos días de descanso, con muy buen humor me disponía a escribir unas líneas para recibir el año con un primer post en este santo blog que a diario siguen tantos varones de distintos países del mundo.

Esta mañana fue como cualquier otra: los azotes no faltaron, y las migas de pan que tomo con una sola cuchara de té, tampoco. Esta vida tan humilde y dedicada al Señor que llevo no me permite mayores lujos. Es por eso que acompaño mi breve desayuno con una vieja radio que funciona mejor si le administro un par de puños cerrados sobre su deteriorado plástico gris.

Hoy funcionó. Esperaba escuchar una linda canción y luego alguna noticia del papa Francisco que alegrara mi día, pero lo que escuché fue lamentable: el señor de la radio decía que Francia estaba conmocionada, y que el presidente estaría presentándose en el lugar de los hechos.

Mi mente, que atrapó la frase que había comenzado hacía unos segundos, no dudó en entender todo: se trataba de un ataque de fanáticos islámicos. Cerré los ojos e imaginé humo y edificios destrozados. Me corrió un frío por la espalda cuando, segundos más tarde, el diálogo entre los hombres de la radio comunicaba de manera muy clara el atentado a una revista perpetrado con fusiles automáticos y un muy pero muy limitado sentido del humor. Es que en ese preciso momento, mi hijo vaciaba una jarra de agua bendita helada sobre mi cuerpo, tal como se lo había pedido unos minutos antes.

La revista en cuestión es Charlie Hebdo, una publicación francesa hecha por personas con muchos (no lo digo porque Dios me escucharía) y también con un gran sentido del humor y una enorme habilidad para hacer enojar a ciertos personajes que hoy están en el top 5 de las peores cosas que uno puede encontrar en este planeta.

Al informarme de semejante ataque a la libertad de expresión, no pude hacer otra cosa que comenzar a insultar muy indignado al mismo tiempo que elevaba mis manos al Cielo, lo que provocó que mi desayuno durara menos de lo habitual: las migas de pan y el té contenido en la cuchara caían violentamente al piso sin que yo pudiera hacer nada.

El profeta al cuchillo

—¡Soy el profeta, idiota!
—¡Cállate, infiel!

Esto es muy triste, hermanos míos. Las víctimas de la revista eran personas de esas que necesitamos: irreverentes, de buen humor y con una suficiente valentía para publicar cosas que podrían llevarlos a un ataque contra sus vidas.

Desde este humilde espacio católico se comienza el año con un triste post que les rinde sincero homenaje y les agradece por haber hecho de este un mundo con más fanáticos enojados.

Los muertos de esta sangrienta masacre ya descansan en el Cielo. Se ganaron un lugar al lado del Señor. Será para toda la eternidad.

Es evidente que…

Las mejores armas del mundo vienen en distintos colores y tamaños, todas sirven para lo mismo y suelen traer un sencillo clip para que no paseen libremente por los bolsillos. Nadie necesita permiso para portarlas y puede hacerlo a la vista de todo el mundo; nadie se escandaliza al verlas. Es un placer ver a alguien habilidoso con ellas disparando hacia algún papel. Como cualquier arma de puño, sirven para momentos de entretenimiento, pero a veces sirven para encontrar la muerte.

A los que las usan, les doy las gracias y les envío todos mis mejores deseos para ellos. Hay que ser valiente para tomar un arma de tal calibre y que las manos no comiencen a temblar.

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Último post católico del año 2014: ¡A festejar, hermanos!

Como es común en este blog, al llegar al final de un año, publico un post para agradecer a mis fieles lectores.

Amigos, hermanos y visitantes que llegan a este blog por error, quizá guiados por la mano de Dios: Quiero que en este día tan especial reciban mis más sinceros sentimientos de gratitud y agradecimiento por haber sido mis lectores en este año que durará sólo unas pocas horas más.

El mundo de los blogs es tan vasto y variado que a veces es difícil saber por qué una persona se hace lectora de un blog, si hay tantos millones para elegir. Estoy seguro de que la mayoría de los bloggers se preguntan «¿Por qué estos lectores me eligieron a mí y a otro pequeño puñado de personas igual que yo, si pueden recorrer internet para buscar cosas mejores?».

Es una pregunta válida para la mayoría de los blogs, pero creo que cuando hablamos de blogs católicos, la respuesta es muy clara: se trata de una palabra de cuatro letras que todos conocemos porque es la única que significa todo.

Dios está presente en nuestras vidas y así lo demuestra de variadas maneras. La primera, como esperarán leer, es que existimos porque Él nos creó. Otras respuestas podrían incluir un sinfín de razones para pensar que la mano del Todopoderoso está detrás de nuestras espaldas todo el tiempo.

Él es nuestro creador, nuestro mejor padre y es también el que mejor sabe guiar nuestras vidas. Cuando encontramos algo que nos hace bien, que nos ayuda y que nos fortalece, no debemos dudarlo: es Dios quien nos ha llevado hasta allí.

Les ha pasado a muchos lectores de este blog. Una buena cantidad de ellos ingresaron por primera vez luego de haber encontrado algo que no tenía nada que ver con las palabras que ingresaron en el buscador.

La aparición de mi blog en esas búsquedas y la decisión de hacer click para ver de qué se trata se debe a que Dios quiso que así fuera.

Hoy llegamos al final de este año, todos estamos vivos y sanos porque Dios así lo quiere. Es por eso que le agradezco a Él por darme tanto, y extiendo mi mano para agradecer y saludar a aquellos que le dan vida a este blog. Sin ustedes, esto sería un desierto lleno de letras. No habría vida ni razones para ser lector de este espacio.

Nadie sabe lo que es recibir miles de visitas desde distintos lugares del mundo hasta que abre un blog y lo vive sin que nadie se lo cuente. Es enorme el placer que uno siente cuando observa las estadísticas y ve algo más que fríos números.

El placer de sentirse leído y elegido es una de esas cosas que el dinero no puede comprar. Es por eso que tantos miles de visitas cada año son para mí como un regalo de Dios.

Tal como escribí el año pasado, este blog es un regalo que no esperaba. Cuando comencé a escribir y me leían 2 ó 3 hermanos, no pensaba que fuera posible recibir más de cien mil visitas cada año escribiendo solo en un humilde blog que habla de religión y de todo aquello que nos hace mejores personas.

Quizá no haya sido el mejor año de este espacio católico, tal vez no hayan recibido todos los artículos que esperaban, pero ustedes, fieles lectores, jamás me han abandonado. Y eso es algo que siempre tendré en cuenta.

En este último día del año, me gustaría expresarles nuevamente mis agradecimientos y, además, mis deseos de felicidad para que el año que comienza sea tan bueno (o mejor) como fue este 2014.

La hora se acerca, y hay que festejar. Esta noche están permitidos los azotes entre familiares, la caminata de rodillas sobre botellas rotas, los alegres cánticos católicos con megáfono hasta la madrugada, y cualquier otra cosa que sea para agradar y hacer feliz al Señor.

No hay nada mejor que el festejo y las palabras recitadas a los gritos para despedir un año que se va:

¡¡ALABADO SEA EL SEÑOR!! ¡¡VIVA EL PAPA, LA IGLESIA CATÓLICA Y TODOS LOS SANTOS!! ¡¡GRACIAS POR SER MIS LECTORES, HERMANOS!! ¡¡VIVA EL CORO DE LA IGLESIA, LOS CÁNTICOS DE LOS VECINOS, LOS REZOS EN GRUPO Y EL VINO!! ¡¡FELIZ AÑO 2015 Y QUE DIOS LES DÉ SALUD A TODOS!!

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